In Barbería, Tendencias

A lo largo de los años, la historia ha estado marcada por la barba y todos sus matices, desde estatus social a castigo.

Ya en el Antiguo Egipto, la barba era apreciada por todos. Entre los más ricos y poderosos, se podían ver como cuidaban sus barbas. Una practica muy común entre ellos, era el hecho de teñirse y trenzarse la barba.

Las civilizaciones mesopotámicas y los antiguos griegos usaban pinzas para crear rizos elaborados, de esta forma intentaban diferenciarse y dar una imagen más cuidada y elaborada. La barba era una forma de mostrar a los demás estatus y posición social. Era tan importante en la historia que los espartanos castigaban a los cobardes afeitando sus barbas. Por el contrario, en la Antigua India, el hecho de dejarse crecer la barba era símbolo de sabiduría.

Uno de los sucesos más curiosos que nos proporciona la historia acerca le las barbas es el caso de los romanos. Ellos acostumbraban a estar completamente rasurados para evitar posibles infecciones posteriores a sus luchas, pero esta tendencia cambio a raíz de un emperador romano que para tapar las cicatrices que lucia en su cara se dejo crecer la barba. Esta acción sirvió de referente para el resto de romanos y fue continuada.

En la Edad Media, la barba otorgaba virilidad y honor. Aunque la mayoría de los caballeros y nobles lucían barbas, el clero católico era afeitado como un símbolo de su celibato. La barba volvía a ser un factor diferenciador en la sociedad.

Con la llegada del Renacimiento las barbas empezaron a estar mal vistas. La mayoría de los hombres europeos, en especial el circulo que pertenecía a la nobleza y la clase alta lucían perfectos afeitados.

Esta tendencia también llego al otro lado del charco, en especial en EE.UU., se puede observar como todos los presidentes de la postguerra estaban afeitados. Con los inicios de Abraham Lincoln, el cual marco un antes y un después, hasta la llegada de William Howard Taft, todos y cada uno de los presidentes lucio barba o bigote.

No fue hasta ya entrado el Siglo XX, cuando las barbas empezaron a caer en el olvido y a perder su popularidad. Durante la Primera Guerra Mundial, los soldados tenían la obligación de afeitarse para que las mascaras de gas sellaran completamente su rostro. Ya, en la Segunda Guerra Mundial, se volvieron a ver algunos bigotes entre los soldados. Se podría decir que a partir de este periodo fue el inicio de los bigotes y barbas que ahora lucimos.

Después de la Segunda Guerra Mundial los movimientos que la continuaron como los beatniks en los años cincuenta y posteriormente con el movimiento hippie a mediados de los sesenta las barbas se volvieron a hacer más populares entre la sociedad.

En la actualidad, la barba vuelve a estar de moda y no es extraño encontrar a todo tipo de personas indistintamente de su clase social luciendo orgullosos sus barbas.

Dejar comentario

0